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El mercado de metales preciosos vive de la confianza. Por ello, la atención es mayor cuando un comerciante de oro es objeto de una investigación penal. Actualmente, TGI AG está en el foco de la fiscalía de Liechtenstein. Las autoridades acusan a la empresa y a varios responsables de haber operado posiblemente un esquema Ponzi o sistema piramidal. TGI rechaza categóricamente todas las acusaciones.
Según informaciones del Handelsblatt, los investigadores habrían analizado flujos financieros exhaustivos. Existe la sospecha de que fluyó significativamente menos dinero de los clientes a los socios de inversión anunciados de lo que TGI presentó. La base de las investigaciones incluye, entre otros, registros en las oficinas de la empresa en Vaduz y el análisis de numerosos movimientos bancarios. TGI declara, por el contrario, que las acusaciones carecen de fundamento y se aclararán en el transcurso del procedimiento.
Las autoridades de investigación siguen la sospecha de que los pagos a los clientes existentes podrían haber sido financiados, en parte, no mediante rendimientos económicos reales, sino posiblemente mediante los depósitos de nuevos clientes. Un modelo de negocio de este tipo correspondería a las características clásicas de un esquema Ponzi o sistema piramidal. Si esta sospecha se confirma es actualmente objeto de las investigaciones en curso. Hasta el momento no existe una decisión judicial.
Las autoridades prestan especial atención a diversas cuentas fiduciarias y flujos de pago. Según la versión de los investigadores, fluyeron fondos considerables de clientes a través de diferentes cuentas. Al mismo tiempo, se dice que los pagos a los socios de oro anunciados en África no fueron rastreables en algunos casos. TGI contradice esta versión y subraya que puede explicar todos los flujos de dinero de forma transparente.
El caso no afecta al mercado del oro físico en su conjunto, sino a un modelo de empresa individual. No obstante, demuestra la importancia de la transparencia, de las relaciones de propiedad rastreables y de una clara separación entre los fondos de los clientes y las finanzas de la empresa.
Quien invierte en oro físico debe prestar especial atención a que el almacenamiento, los títulos de propiedad y la capacidad de entrega estén claramente documentados. Al mismo tiempo, se aplica lo siguiente: las promesas de altos rendimientos en relación con los metales preciosos merecen, por principio, un examen especialmente crítico.
Además de las investigaciones penales, la Autoridad del Mercado Financiero de Liechtenstein ya había ordenado previamente medidas contra partes del modelo de negocio. También la BaFin alemana se había ocupado de ciertas ofertas. La empresa ha anunciado que se defenderá legalmente contra las medidas de las autoridades. Por lo tanto, el caso sigue abierto tanto en el ámbito penal como en el de supervisión.
El caso TGI recuerda que, aunque los metales preciosos se consideran un activo real desde hace siglos, la seguridad de una inversión siempre depende también del proveedor respectivo. Por ello, los inversores no deben fijarse únicamente en las perspectivas de altos rendimientos, sino especialmente en modelos de negocio transparentes, estructuras de propiedad rastreables y la disponibilidad real de los activos adquiridos.
| Aspecto | Estado actual |
|---|---|
| Investigaciones | Sospecha de esquema Ponzi y sistema piramidal |
| Estado | Procedimiento de investigación en curso |
| Posición de TGI | Se rechazan todas las acusaciones |
| Importancia para los inversores | Caso individual – el examen cuidadoso de los proveedores sigue siendo decisivo |
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Su Helge Peter Ippensen